A nivel global, la adopción de vehículos eléctricos para la movilidad sostenible está batiendo récords: en 2024, casi 1 de cada 5 autos nuevos vendidos en el mundo fue eléctrico, y el parque mundial de VE superó los 58 millones.
América Latina históricamente se ha rezagado frente a mercados como Europa, EE.UU. o China, pero está comenzando a cerrar la brecha. En 2024 las ventas de eléctricos en Latinoamérica casi se duplicaron respecto al año anterior, alcanzando alrededor de 184 mil vehículos eléctricos vendidos en la región.
La cuota de mercado de los eléctricos nuevos en Latinoamérica superó el 6% en 2024, cuando dos años antes apenas rondaba el 2%. Es decir, más del 6% de los autos nuevos que se venden ya son eléctricos, una proporción que, señala una tendencia de crecimiento exponencial.
Este auge de la movilidad sostenible ha sido impulsado en gran medida por la llegada de modelos más económicos de origen chino y por políticas que han favorecido su importación. En países como Brasil, México, Colombia y otros, marcas chinas como BYD, Chery, JAC, Great Wall Motors (GWM), etc, han inundado el mercado con autos eléctricos a precios competitivos, lo que ha dinamizado las ventas.
Este fenómeno, combinado con incentivos, está haciendo que consumidores de distintos países latinoamericanos vean viable dar el salto a la electromovilidad.
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A continuación, algunos datos país por país que ilustran el estado de la adopción de vehículos eléctricos en la región:
Brasil: Es el mercado automotor más grande de la región y también encabeza en números la adopción de automóviles eléctricos. En 2024 las ventas de carros eléctricos en Brasil se duplicaron con respecto a 2023, superando las 125.000 unidades vendidas solo en 2024.
El mercado brasileño está reaccionando a la oferta: se espera que con la instalación de fábricas locales de BYD y GWM, los precios bajen y aumenten aún más las ventas.
México: Es el segundo país de la región en tamaño de mercado y producción automotriz. Hacia fines de 2024, México acumulaba 95.400 vehículos eléctricos en su flota circulante. Y las ventas siguen creciendo.
México ha atraído inversión importante para la fabricación local de vehículos eléctricos: varias armadoras anunciaron planes de producir EVs en México, destacando la inversión de Tesla para una megafábrica en Nuevo León y la expansión de plantas de GM, Ford y BMW para modelos eléctricos.
Estas inversiones posicionan a México como futuro hub de producción de VE en Latinoamérica, lo que podría acelerar la disponibilidad y reducir precios.
A nivel federal, respecto a la movilidad sostenible México ha firmado compromisos de cero emisiones a largo plazo y algunos estados ofrecen incentivos (por ejemplo, exención del impuesto de tenencia y verificación vehicular para eléctricos durante ciertos años). No obstante, aún enfrenta retos en infraestructura de carga y en lograr que los vehículos eléctricos sean asequibles para el consumidor promedio.
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Colombia: Es uno de los casos de mayor crecimiento relativo. En 2024, cerca del 7.5% de los autos nuevos vendidos en Colombia fueron eléctricos, una cifra notable.
Colombia ya superó las 20.000 unidades eléctricas circulando hacia fines de 2024. El gobierno colombiano ha sido proactivo: estableció la meta de alcanzar 600.000 vehículos eléctricos para 2030 dentro de su Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica, y para ello ha implementado medidas como la exención de arancel e IVA a la importación de vehículos eléctricos (limitada a un número determinado por año), matrícula gratis o con descuento, y facilitado líneas de crédito “verdes”.
Gracias a estos esfuerzos, Colombia ha visto cómo marcas de autos eléctricos ingresan con fuerza y cómo incluso el transporte público eléctrico (buses) crece en ciudades como Bogotá y Medellín que le apuestan a la movilidad sostenible.
Chile: Se ha destacado regionalmente por su compromiso político con la electromovilidad. El gobierno de Chile anunció en 2021 una Estrategia Nacional de Electromovilidad que fija como meta que al 2035 el 100% de los vehículos livianos y medianos nuevos vendidos sean cero emisiones, junto con el 100% del transporte público nuevo.
Chile ha sido pionero en la electrificación del transporte público: Santiago cuenta con la más grande flota de buses eléctricos urbanos después de China, y sigue incorporando más buses año a año.
En cuanto a incentivos, Chile ofrece beneficios tributarios como depreciación acelerada de vehículos eléctricos para empresas y prepara descuentos en permisos de circulación para equiparar el costo anual de patente de un eléctrico con su equivalente convencional. Todo ello, sumado a la abundancia de litio (clave para baterías) en el país, apunta a que Chile quiere liderar la movilidad sostenible con la transición a vehículos cero emisiones en la región.
El desafío está en masificar la infraestructura de carga, a finales de 2024, la instalación de cargadores públicos en Chile avanzaba más lento que el crecimiento de ventas, lo que el gobierno busca corregir fomentando la inversión privada en electrolineras.
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Costa Rica: Este pequeño país centroamericano se ha convertido en un caso de éxito relativo en electromovilidad. Gracias a una robusta Ley de Incentivos al Transporte Eléctrico, Costa Rica alcanzó en 2024 aproximadamente el 16% de cuota de mercado eléctrico en ventas nuevas, la más alta de Latinoamérica.
Costa Rica ofrece exenciones de impuestos del 100% a la importación de vehículos eléctricos con valor hasta $30,000 (y exenciones parciales para vehículos de hasta $45,000) lo cual reduce significativamente el precio al consumidor. Adicionalmente, los VE están exentos de restricciones vehiculares por número de placa en la capital (no aplican al “hoy no circula”) y no pagan parquímetros en vías públicas, haciéndolos muy atractivos para usuarios urbanos.
El gobierno costarricense en su Plan Nacional de Descarbonización apunta a electrificar progresivamente todo el transporte hacia 2050, y ya hoy se ven resultados tempranos de esas políticas visionarias para la movilidad sostenible. El reto para Costa Rica será ampliar la red de carga hacia zonas rurales y turísticas.
Argentina: La adopción de vehículos eléctricos en Argentina ha sido limitada hasta ahora. El país carece de incentivos directos para la compra de VE y los precios locales son muy altos. Sin embargo, Argentina ha tomado una estrategia diferente: en lugar de subsidiar al comprador, busca promover la producción nacional de vehículos eléctricos y otros propulsores alternativos.
En 2021 se promulgó la Ley de Promoción de la Industria Automotriz, que entre otras cosas exime de aranceles de exportación hasta 2031 a vehículos y autopartes de tecnologías avanzadas. Esta ley fue polémica porque prioriza fomentar la fabricación y exportación (aprovechando recursos como el litio disponible en Argentina) más que estimular el mercado interno. Aun así, algunas provincias argentinas ofrecen exenciones de impuesto de patente para autos eléctricos, y a nivel nacional desde 2017 rige el arancel cero a la importación de vehículos eléctricos (cupos anuales limitados).
Argentina apuesta a convertirse en proveedor de vehículos eléctricos y baterías, pero aún tiene pendiente crear condiciones para un mercado doméstico robusto. Dada la falta de infraestructura de carga pública y el menor poder adquisitivo relativo, la penetración de VE probablemente seguirá baja en el corto plazo, a menos que surjan incentivos locales o reducción de impuestos que beneficien a los compradores.
Cómo las empresas pueden ganar con la recarga de vehículos eléctricos
Uruguay: Aunque es un mercado pequeño, Uruguay ha avanzado rápidamente: ya en 2024 logró cerca del 15% de cuota de ventas eléctricas, casi a la par de Costa Rica. Uruguay se caracteriza por tener una matriz eléctrica 99% renovable, por lo que cada vehículo eléctrico tiene un impacto de carbono bajísimo.
El gobierno ha eliminado prácticamente todos los impuestos a los vehículos eléctricos: tienen 0% de impuesto IMESI (frente a hasta 46% para autos a gasolina), y pagan patentes reducidas. Además, Uruguay incentiva a empresas que incorporen flotas eléctricas con beneficios fiscales de hasta 35% de la inversión.
El resultado es que, proporcionalmente, Uruguay cuenta con varios miles de VE en sus calles, unos 18 mil hacia 2024 y sigue creciendo. Este es un ejemplo de cómo políticas consistentes en un país pequeño pueden lograr una adopción significativa.
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En general, la tendencia regional es clara: partiendo de bases pequeñas, la adopción de vehículos eléctricos en Latinoamérica se está acelerando. BloombergNEF proyecta que para 2028 entre un 10% y 20% de las ventas de autos nuevos en la región serán eléctricas, lo que representaría un salto enorme en menos de una década. Todavía existe variabilidad entre países (unos más avanzados que otros), pero ninguno quiere quedarse atrás en esta transformación.
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